Por quién doblan las campanas...

Pues no es por tí, ni por mí (lo lamento, Hemingway) sino solamente por que su única utilidad es hacer ruido; y del ruido hablaré en ésta ocasión.

No entiendo por qué la gente tiende a idealizar a las personas con las que convive, o en qué consiste el hecho de "programar" cada interacción social de acuerdo a la medianía (yo lo llamo "mediocridad", pero como que les molesta mucho) a la que están acostumbrados, esperando que por agradecimiento o por diplomacia o simple desinterés haya quienes sometan sus pensamientos, opiniones, acciones y actuaciones a sus caprichosas interpretaciones de "lo que debe ser".

Personalmente soy de las personas educadas que agradecen DE INMEDIATO los beneficios recibidos, ya sea por medio de la palabra, un texto o una acción, una vez, dos tal vez..., pero no esperes que te esté eternamente (concepto falaz "per sé" e inaplicable a algo tan relativo como el tiempo) agradecido, que cuando a la conveniencia me recuerdes que "te hice un favor" para buscar generar culpa, arrepentimiento (sí, a veces me arrepiento de buscar o esperar ayuda) o simple retribución a algo que hiciste de mala gana o bajo condicionamiento dirigido hacia mí.

Años ha que he aprendido que la gente no cambia, que la gente está acostumbrada a una cómoda forma de ser, que no se aventuran, que la novedad los aniquila, que las emergencias paralizan su pensamiento y su cuerpo..., pero también he aprendido que hay gente, muy poca, que sabe hacer una acción sin esperar mayor recompensa que un "gracias" una sola vez, y que a despecho de mis opiniones sobre ellos continúan el contacto conmigo.

No me interesa tu opinión (tal vez, si pudieses enseñarme algo, la consideraría) ya sea por arrogancia, por autosuficiencia o simplemente por aburrimiento. Pero de algo puedes estar segur@, si me necesitas, sabes cómo localizarme. Yo no negaré lo que tú me condicionas.

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