sábado, 13 de noviembre de 2010

Fríos y refríos...

Quien viva en la Ciudad de México y zonas aledañas, Toluca, Pachuca, Puebla, entenderá cuando les diga que está haciendo un chingado frío que cala los huesos, evita que te actives adecuadamente y que es puerta a las enfermedades de las vías respiratorias...

Nuevamente, en "alerta por la influenza", la gente cubriéndose con lo que puede (y cómo no, nuevamente comienzan a aparecer los cubrebocas recuerdo de la "epidemia" de influenza del año pasado), las familias en situación de pobreza haciendo lo que pueden para entrar en calor (y no duden que comiencen las noticias que familias enteras murieron asfixiadas por usar anafres o fogatas dentro de casas), los gobiernos estatales están medianamente preparados para hacer frente a las necesidades de los indigentes y personas de escasos recursos, pero seguramente se verán rebasadas, la clase media compra chamarras y sweaters, y los ricos viajan de vacaciones a lugares más cálidos y soleados.

Yo estoy en contra de la teoría que existe un calentamiento global, es más, dudo seriamente que los cambios climáticos sean debidos a la acción humana. O al menos, no todos. ¿Por qué? Muy fácil: todos éstos cambios ya se han presentado en otras épocas geológicas, de hecho me adhiero a la teoría que un par de millones de años antes de la primera era glacial existió un aumento de temperatura sin precedentes por que el planeta había sido afectado en su órbita por el meteorito de Chicxulub, ése que causó (hecho descubierto por un astrofísico, orgullosamente mexicano) la extinción masiva de los dinosaurios hace 65 millones de años, minutos más, minutos menos. La variación de la temperatura del planeta es cíclica, tras un aumento sustancial de ella, de repente se entra en la fase contraria, es decir, una era glacial que estabiliza el equilibrio de temperaturas para comenzar nuevamente. Y como se expone en la película "The Day after Tomorrow", la acción de equilibrar las temperaturas PUEDE SER muy violento y no dar espacio de preparación a la Humanidad.

Por lo pronto, no duden que la primavera y verano del 2011 sean calurosos y húmedos en extremo, para dar paso a un otoño e invierno casi extremos (más chinga para los veracruzanos, que espero hayan elegido bien a su nuevo gobernador, alguien más dinámico que el simio que los gobernó los seis años pasados), tanto o más que los que experimentaremos éste año..., y así, hasta que se restablezca el equilibrio metereológico. Los vecinos de Toluca y Pachuca, prepárense bien, les tocará la chinga en serio, a los pipopes, por mí se los puede llevar la trampa, el país estaría mejor sin ustedes. Mientras tanto, disfruto de un deliciosísimo café, calientito y un mollete..., ¿gustan?

martes, 2 de noviembre de 2010

De la "guerra" que no es guerra.

Desde hace un par de años, en México se vive un estado de sitio, en el cual (como en éste tipo de casos) hay "buenos" y "malos". La frontera entre ambas situaciones se diluye para el común de los mexicanos desde que miembros del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos y la Marina Armada de México han tenido la mala fortuna de matar a ciudadanos "inocentes"..., pero que yo sepa, ningún inocente intenta evitar un retén donde el automóvil o camioneta donde viajan será revisado en busca de drogas, armas o instrumentos de comunicación de los cuales no puedan dar cuenta y relación; o si el inocente peatón se pone en la línea de fuego por curiosidad o descuido, eso ya no es responsabilidad del ejército o Policía Federal que está mucho más ocupado en repeler el fuego graneado al que se ve sometido al intentar capturar a un narcotraficante de mediano o gran pelo, que en proteger a los zoquetes que se ponen a lelear a ver qué está sucediendo en lugar de reaccionar positivamente y proteger su vida.

O el caso de los narcotraficantes culiches (de Culiacán, malpensados) o michoacanos que organizan fiestas, apadrinan bodas, bautizos, quince años, funerales con tal de ganarse la confianza y gratitud del pueblo que los rodea, al cual no le importa de dónde viene el dinero para solventar su gastito (muchas veces, inútil y superfluo) y el cual nuestro narcotraficante de marras espera sea retribuido por medio del "favor" tipo Mafia de la Omertá, o la negación o simplemente del desinterés.

Y la iglesia católica y hasta protestante, ¡claro que sí, cómo chingaos no!, recibiendo dinero de narcotraficantes, escudándose en el manido y nunca bien entendido "secreto de confesión", oficiando en bodas, bautizos, quince años, funerales de narcotraficantes de cualquier ralea..., ¿por qué no los denuncian, si una de sus misiones en éste planeta es velar por la seguridad de su grey? Por que no les conviene, el dinero es muchísima tentación para ellos. No dudo ni tantito que algún que otro pederasta eclesiástico se esconda entre las filas del crimen organizado donde NADIE se atreverá a buscarlo. A ver, Norberto y Onésimo, ¿qué tendrías que decir en éste respecto?

Leyendo y escuchando noticias y aplicando un poco mi sentido común, comparándolo con mi experiencia de vida, llego a algunas conclusiones que a mí me parecen justas y hasta chocantes para algunos..., a saber:
1.- Todos aquellos políticos, líderes de ONG's, asociaciones de ciudadanos, líderes de opinión, etc., que se quejan y requejan y despotrican que el Gobierno Federal debe necesariamente cambiar su estrategia y política de combate frontal al narcotráfico, ¿qué proponen como cambio? ¿Acaso ponerse a negociar con el narcotraficante, el secuestrador, darle tres manazos y esperar buenamente a que no lo vuelva a hacer, como niño de cinco años? Una conclusión a que he llegado, sobre todo después de la jamesbondesca toma de protesta del medio hermano del gobernador de Michoacán, ligado al narcotráfico desde hace mucho tiempo y recientemente a La Familia Michoacana (un cártel de narcotraficantes que usan la violencia y la cooptación de personas por cualquier medio en su zona de influencia), desaparecido de la faz de la tierra hasta momentos antes de su toma de protesta y adquisición de fuero legislativo, es que MUCHÍSIMOS de ellos tienen una enorme y dolorosa cola que les pisen.

2.- El pueblo llano, ése que está en la línea de fuego (voluntaria o involuntariamente) y se queja que no quiere más violencia, ¿qué está haciendo por evitar ésta de manera más activa? ¿Denuncia a los narcotraficantes pequeños, medianos o grandes que conoce, y a veces, hasta frecuenta? El que se queja pero nada hace, solamente genera aire caliente y vociferaciones sin cuento ni forma ni fondo, según mi personal y humildísimo punto de vista. ¿Que les mataron a 15 chamacos que estaban en una fiesta? Señores, vigilen con quien se juntan sus hijos, para evitarles una muerte inesperada y violenta.

3.- ¿Por qué el ejército, la marina, la policía federal y hasta las policías estatales y municipales no logran más capturas o muertes de narcotraficantes, secuestradores y criminales de cualquier calaña? Por que tienen que estar pisando con cuidado para no llevarse a los ciudadanos entre las patas, como si caminaran en un pasillo cubierto por cascarones de huevo. Y en éste caso, se aplica un dicho francés: Para hacer una buena omelette hay que cascar muchos huevos. Y ahora, resulta que les quieren cortar el fuero militar, una de los pocos escudos que tienen los militares para justificar su proceder ante la opinión pública sin necesidad de rendir cuentas ante la ley; es muy notorio que mientras más cerca están de terminar con células de criminales organizados, más se queja la gente de su proceder..., ¿por qué será? Personalmente, pienso que la militarización del país y el decreto de un estado de excepción militar podría ser una solución: Hacer entender a la gente que los narcotraficantes y secuestradores NO SON "los buenos" y que combatirlos hasta su total exterminio es y será bueno para el país.

4.- Lástima, la izquierda mexicana con su multifragmentación que da pena ajena es quien más se queja. ¿Y qué han hecho ellos? Nada, solamente estorbar. Y evitar en lo posible que la "guerra" de combate frontal al crimen organizado llegue a buen fin. Simplemente, con la dizque defensa de los "derechos humanos" han logrado que parte de la población se trague el cuento que tener al ejército, a la marina y a la policía federal en las calles atenta contra sus derechos humanos; en parte, estoy de acuerdo, pero también reconozco que si se siguieran al pie de la letra las leyes, ningún derecho humano de nadie se vería agredido. Si en un retén te piden que te pares, pues te paras. Si ves que un convoy militar o de la PFP se dirige en chinga hacia algún lugar, cede el paso y no te detengas a tirar baba a ver cuántos muertitos hay, por que podrías ser uno de los que salga con los tenis por delante. Los derechos humanos son para los humanos, no para los criminales.

Y por el momento, termino ésta pequeña disquisición y desarrollo de algunas ideas que me han rondado la cabeza en éste tiempo. Bienvenidas las aportaciones, las críticas y algunos insultos. Pero también, quisiera que alguien que tenga la cabeza llena con una sustancia diferente al enjuague bucal tenga a bien comentarme sus propias conclusiones.